En un sin fin de palabras, la vida danza su curso sin recuerdos de todo lo dicho de buen corazón…
Pero si hacemos inventario de las malas palabras…
Para muchos de nosotros las palabras de aliento, las palabras que mejoran nuestra actitud hacia la vida, son palabras inútiles que no conducen a nada.
Es como devolverle a un ciego la visión. El ciego no ve el milagro, sino la desgracia: empezar de nuevo. Hay que ver cosas, hay que hacer cosas. Era más fácil ser un mendigo de compasión, que luchar y encontrar un sueño y lograrlo…
Muchos tenemos el alma ociosa, muchos a pesar del lamento preferimos estar ciegos y preferimos más bien contagiar a los otros con nuestro dolor.
Por qué será? Será por evadir la responsabilidad de ser feliz y vivir mejor? O simplemente somos tan negativos?
Es todo y solo temor!
Es más fácil estar ciego, sordos y mudos, que ver, escuchar, cantar la vida, aceptar el reto de ser feliz.
Solo por hoy y todos los días seamos felices, solo por hoy y todos los días dejemos atrás las limitaciones y atrevámonos a vivir!
Lo demás llega por añadidura.
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